jueves, 13 de junio de 2013

Más apuntes

Como muchos habréis adivinado he acabado aterrizando en un módulo de ilustración (uhm, oh, sí, gustazo). Y también aprendemos anatomía.

Hay días muy pencorrios en los que la mano no atiende al cerebro. La oreja descrita es de clase, y las otras en casa:


Otros días de clase salen más productivos:

Hay días para todo. Por ejemplo, las narices las dimos a principio de curso en cero coma, pero yo hasta el final no me he puesto ha hacer cositas de napias. Y qué de músculos. Y qué de chuaches en clase O_o horror.



¡De cabeza!, literalmente, aprenderse el cráneo y los músculos faciales es un reto, además veréis cierta deformación cartooniana y putrefacta.






Más, más y más

Me percaté de algunas cosas durante este año. Una de ellas es que me tiraba muchas horas mirando al profesor de dibujo técnico con las manos quietas. Otra era que llevaba eones observando pin-ups de artistas a los que admiro infinitamente, como Adam Hughes o  J. Scott Campbell. Manitas, manos, manos a la obra:

Apuntes naturales, con todo el respeto.


 Y bocetos para diseñar a las 4 estaciones. Lo sé, falta otoño. Por ahí andará tirándose de los árboles.




Y el resultado semifinal. Como veréis, han cambiado rasgos. Primavera está inspirada en una fotografía de Man Ray (Woman with long hair), verano ha suavizado su rostro y se ha desprendido de sus joyas (le falta poco para la ropa) e invierno ha endurecido su rostro... Está mayor, pero sigue siendo una madura de tetas duras.



PD: no séais crueles, es mi primera vez usando témperas. A partir de octubre coquetearé con técnicas digitales <3 br="" nbsp="">PD: sí, las 4 están inspiradas en el simbolismo de Mucha.


Las mil y una imágenes en un día


Desaparecida. Sí. La vida tiene eso, a veces estás y cuando te das cuenta no sabes qué ha pasado con menganito, pero es fulanito el que ha desaparecido. O yo. Sólo he estado en una cueva, dibujando. 
¡Espero que os gusten mis rupestradas!

El año empezó copiando. Porque mirando se aprende a dibujar. Pero tomando apuntes, también... ¡El reto estaba en hacerlo en menos de un minuto!


Copia, copia, copia y copia de pelis como The secret of Kells o de osos:




Para poder crear crear crear y echar unos apuntes de Ibáñez para seguir creando:




¡Pausa! ¿Esos son Tarzán, el Genio y  Fievel Ratonovich? ¡Apunta!





¡Y dispara!


Dispara

Dispara... pero descubriendo que salen cosas más interesantes con lápices de colores para los bocetos.

Pues sí, ha sido un año movidito... pero habrá más (Y espero que mejor).



miércoles, 18 de mayo de 2011

Puente del Arcoiris

Hoy quería compartir con vosotros una chorrada que se me ocurrió viendo la peli de Thor. ¿Os acordáis de los Osos Amorosos (Ositos Cariñositos para nuestros vecinos del otro lado del charco)? Pues yo siempre he sido más Marvelita que DCsiana, pero no tenía ni idea de que Thor se transportara en arcoiris. La idea me sacó una carcajada algo contenida ¡espero que a vosotros también!.
Eso sí, ando algo oxidada: entintado y color acuareloso cutres. Además, me he peleado con Gimp.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Lluvia ingrávida

Me ha ido por poco para no poder publicar la entrada anterior. Amigos, habemus Primavera. Según las crónicas de los compañeros que van a la nieve, ésta ya no es tan buena y lo que es más, ¡han quitado los Rosconces de Reyes del super! (Seh, las evidencias que os expongo son tan convincentes y contrastadas, que ya podría ser periodista en Intereconomía)

Si no llega a ser por esto... el cambio aún es nimio. Salir a la calle hoy ha sido como estar en un plató de Matrix. No era niebla, no llovía, la lluvia ingrávida acechaba.
Y hasta aquí la entrada, el resto son una ristra de enlaces (más interesantes que la entrada en sí -pensaréis "eso no debe ser muy difícil"- y por ello recomendables).
Elena Kalis sabe de lo que hablo, aunque su primavera me resulta inquietantemente parecida a su invierno. Lo que me lleva a la conclusión de que la susodicha vive por aquí cerca.

P.D.:
1. Buscar en Google (grande y poderoso) "lluvia ingrávida" es lo más cerca que he estado de la poesía en años. Salen muchas. Bueno, en años es decir mucho, con la excusa del centenario de Miguel Hernández me dejé caer por una conferencia de éste, expuesta por Jorge Urrutia desde la perspectiva de la teoría pichoniana (pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana pichoniana - No creo que deje de repetir esta palabra en mucho tiempo)

2. Rectifico, no es una perspectiva pichoniana, se basa en la teoría de Goffman. Goffmaniano no me mola tanto como pichoniano.

3. Buscando imágenes para el enlace de Intereconomía, me encontré con este blog. Curioso.

lunes, 21 de febrero de 2011

Navidad/Invierno

Pau en Navidad no es que sea la ciudad de referencia para la decoración urbana de estas fechas. Echad un vistazo a la siguiente imagen:

Discreto pero agradable ¿no os parece? ¿y si os digo que esta foto ha sido tomada este fin de semana? Vale, a lo mejor os da igual, pero ¿y si os recuerdo que dejamos la Navidad hace ya un tiempo? Entonces qué pasa, ¿que la dejan de un año para otro? La idea no era tan descabellada, después de todo, quitar y poner cuesta pasta (y cualquier propuesta parece mejor en estos momentos que sacar a la gente del paro, en cualquier país), pero entonces aparecieron en escena otros 2 elementos:

- Un oso polar con bufanda y esquís en el supermercado

- Roscones de Reyes, MUCHOS

-El roscón de Reyes francés, o couronne des Rois, es igualito al nuestro, con sus confituras y todo, sólo que éste de la imagen es el más parecido al que venden en el supermercado, corona dorada de cartón y sorpresa rompedientes incluídos. Por lo general no llevan nata. Foto por cortesían de Papilles et Pupilles-

Asi es, los franceses celebran el invierno. Dejan algunos adornos navideños, sustituyen a Père Noël por un simpático oso esquiador y ponen en venta con cierta rebaja todo el chocolate, la fruta confitada, los mazapanes y los roscones de Reyes que no se vendieron por entonces.

Como aquí no nieva, no os puedo enseñar nieve, pero voy a celebrar con nuestros amigos los gabachos la llegada del invierno mostrándoos algunos juguetes, que aunque no se hayan vendido, no creo que los pongan más baratos para una posible reventa:

¿Sabéis lo que es? … yo tuve que leer el cartón para caer en la cuenta. Es para hacer pompas. Al grano ¿no veis ahí un pene rosa? yo en cuanto lo vi me acordé automáticamente de ese capítulo en el que Peter Griffin, cuando trabajaba para la compañía de juguetes, presentaba al Señor Calabacín.

Efectivamente, a los creadores les tenían que pagar tan poco o menos que a los ingeniosos del siguiente artilugio.

Es un cacho de plástico transparente pegado a otro cacho de plástico opaco que hace las veces de mango. Se supone que es una espada de luz. Siempre que le enciendas un mechero detrás, seguro que algo de luz refleja. Y en estas aparece un droide de combate B1 de Star Wars. Maquiavélico.

Es triste, pero hay gente que recibe regalos de estos por Reyes. Yo fui víctima de una de estas macabras intenciones. A una tía mía se le ocurrió un año regalarme una “Barby” o una “Nansi”, como prefiráis. Sí, dicen que el detalle es lo que cuenta, un poco de chocolate o de helado le hubiera salido más barato y yo le hubiera estado más agradecida. En serio, cuando la vi, pensé “vaya, un regalo, es algo fea, pero es bonito que se haya acordado de mi, con la de primos que somos". Hasta ahí todo bien. El problema llegó cuando la muñeca perdía pelo cual estudiante de último año de carrera y se le hundía la superficie nada más tocarla un poco. No tardó en perder una pierna. Ella leprosa y yo peguntándome qué mal le había hecho para que le sucediera aquello. Culpabilidad y trauma. Gracias, tía.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Viaje en tren

Muchos son los que conozco que disfrutan de un viaje en tren. Por un lado está el romanticismo que te envuelve cuando se van sucediendo al otro lado de la ventana paisajes diversos. Por otro lado están las interminables horas de viaje cuando hace frío, tienes hambre y sueño, en general, no estás de humor. Es una pena que mi cámara no tuviera batería, porque explicar el viaje de hoy va a ser simplemente imposible... os dejo con unas palabras que os pueden ayudar a visualizar lo que ha sido (no es literatura, porque aquí la presente no sabe de eso). Palabras nacidas del observador romántico y palabras nacidas del observador con los pies en la tierra (Separados, el que tenga ganas de leer lo primero, que evite los puntos y viceversa):

  • Cuando piensas que no llegas para coger el tren, no sólo llegas a tiempo medio asfixiada sino que además éste llega con retraso.

Hace frío, el sonido de la lluvia se pierde entre los pasos de la gente apurada, el murmullo de las conversaciones y, de vez en cuando, algún tren que llega, que se va o la voz incomprensible de megafonía; pero la humedad y el reflejo de los cables en los andenes encharcados te indican que sigue ahí.

  • El tren llega, pero el vagón que viene indicado en el billete se encuentra a una distancia aproximadamente de “a tomar por culo” llevando dos maletas. Tan lejos que sales de la zona cubierta de la estación. Llegas al tren mojada. Para colmo, algún listo pensó que el compartimento adecuado para una maleta de 20 a 30 kilos estaba a una altura de más de un metro. Después de hacer que tu columna vertebral se comprima hasta perder dos centímetros de longitud, la maleta está en su sitio.

El tren comienza su recorrido y lentamente coge velocidad. Los edificios de la ciudad dan paso a la naturaleza, que empieza a vestirse de otoño. Las gotas de lluvia golpean las ventanas. Las montañas están salpicadas de verde, algo de amarillo y unos toques de rojo. Las más lejanas son azules, grises. Se hunden en las nubes y se dejan acariciar por la niebla. El cielo se funde con la tierra.
Un sendero de tierra mojada se pierde entre los árboles.

  • Huele a pedo.

El campo de trigo, o de maíz (la velocidad y la ensoñación no te permiten distinguirlos) se extiende dorado entre el verde de los bosques. En algunos emergen lagos en los que se reflejan los árboles, en otros, la espesura de la maleza te hace preguntarte si existe el suelo.
Un túnel.
La mayoría de los árboles siguen mostrando un verde intenso. De vez en cuando se ve alguno amarillo o rojizo.
Un ternerito sigue a su madre torpemente entre la niebla. Ella espera paciente un poco más lejos.
La voz de megafonía irrumpe en los vagones para anunciar la proximidad de una nueva estación o el paso del carrito de los aperitivos.

  • Te vas quedando dormida y de repente un niño grita. Pegas un buen bote y escuchas a la madre que dice “no se grita” y el niño emite el mismo sonido pero con mucho menos volumen. Quiere expresarse como sea. Al menos no da patadas en tu asiento, como suele pasar en el avión.

La niebla se va quedando atrás y las nubes no son tan espesas. Algún que otro rayo de sol se cuela entre ellas. Nubes, no negras pero sí de un intenso gris a lo lejos.

  • Vas al baño y con el traqueteo del tren casi te matas. Sin duda, una forma poco glamourosa de morir: brecha en la cabeza seguramente infectada por los orines varios del suelo y medio cuerpo al desnudo. Primoroso. Cuando vuelves, HORROR, el niño recién salido de su etapa de bebé que va delante se lo ha hecho todo encima y lo están cambiando.

Hay gente que recoge sus cosas y se baja. Llega el ronroneo de las maletas con ruedas. Otros llegan y se acomodan. Se escucha el pitido del silbato. Las puertas se cierran. El recorrido continúa.
Ríos de aguas que antes eran cristalinas ahora son negras.
Hay casas acá y allá. Leña cortada y amontonada. Húmeda. Respiras hondo para sentir la humedad. Huele a bebé recién cambiado.
Dos niñas saludan al tren mientras esperan para cruzar las vías.
Un carpintero trabaja en un tejado que por el momento sólo son vigas de madera.
Un rebaño de ovejas pasta. Entre ellas no sólo hay una oveja negra, son tres. Ningún lobo aparentemente.
Los árboles de los lindes del bosque se asoman sobre un canal.

  • Se escucha a un hombre que grita alarmado “¡traga la saliva!” y le sigue un “slurrrrrrrrrp” que indica que el niño o estaba jugando a ver hasta dónde llegaba si la dejaba caer poco a poco o, simplemente, se le había olvidado tragar (a veces pasa con los niños, creo).

Las primeras luces de la noche en los coches y en algunas casas. Chimeneas de las que sale humo.
Hay muchas estaciones abandonadas. Algunas albergan aparatos oxidados. Otras dejan escalar por sus paredes hiedras rojizas.
Las vacas se juntan, buscando calor entre ellas.
La niebla vaga entre los árboles.

  • De la nada (por suerte fuera del tren) sale una señora vestida con harapos naranjas y negros, pelo gris al más puro estilo Doc de Regreso al futuro, que nos saluda pegando saltos…

Se encienden las luces en el tren.

  • Sientes curiosidad por saber si queda mucha gente. Te asomas cual Digglet entre los asientos. Todos te observan. TODOS a la vez. De un momento a otro se levantarán y al perseguirte harán de un apacible viaje una película de miedo. Vuelves a las profundidades de tu asiento.

Se escucha el crujir de los vagones al tomar una curva.

  • Es inevitable pensar que en una de éstas el tren descarrila (es que el crujido no es un leve quejido entre las juntas de los vagones).

Ya sólo ves tu reflejo en la ventana.
Te levantas a por tus cosas y al abrirse la puerta notas el frescor y la humedad de la noche que te llega a los pulmones espabilándote súbitamente. La gente avanza poco a poco por el andén. Sin darte cuenta, han desaparecido.
La noche se vuelve cada vez más fría mientras buscas el autobús de vuelta a “casa”. ¿Será que el invierno llega sin dejar mucho margen al otoño o serán las ánimas que vagan lo que hace esta noche tan fría? Lo más posible es que sea lo primero, las ánimas huyen esta noche de los juerguistas y los niños que les piden dulces.